LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Sara Ramos Sánchez (4ºA ESO)
Hoy toca la difícil tarea de escribir sobre la inteligencia emocional, un tema nada fácil; y es que no hace demasiado tiempo prácticamente no se hablaba ni se conocía casi nada sobre la inteligencia emocional, sin embargo sobrevaloraban otros temas mucho menos interesantes.
Afortunadamente llegó Daniel Goleman en el siglo XX y le dedicó el tiempo y el espacio necesario.
En mi opinión, la inteligencia emocional se basa en muchas cosas pero la principal es la experiencia, ya que sin ella no creces ni desarrollas estas capacidades. Con el término experiencia no me refiero sólo a sufrimiento, ya que hay otras muchas emociones, como la felicidad y otras muchas positivas.
Tan sólo puedo hablar de quince años de experiencia, soy principiante en eso de sentir emociones, o incluso sentimientos pero aún así pienso que tengo la inteligencia emocional mucho más desarrollada que otros chicos y chicas de mi edad. Con esto no quiero ganarme la etiqueta de “creída” ni otra parecida, simplemente afirmo que he vivido intensamente estos años y por tanto este cúmulo de experiencias me han hecho un poquito más grande.
Como bien dije antes, hace unos años a esto no se le prestaba atención, incluso ahora la gente opina que ser inteligente es poder aprobar los exámenes sin estudiar o tener un sobresaliente en cada asignatura. Las personas que piensan así estoy segura que es porque no han experimentado la inteligencia emocional y si lo han hecho no se han percatado de ello.
No hace falta tener un alto coeficiente intelectual para triunfar en esta vida. A veces con la inteligencia emocional es suficiente y tampoco el triunfo ha de ser profesional, superarte a ti mismo día a día puede ser suficiente.
Por poner un ejemplo, ahí tenemos a los políticos, sin tener mucho sentido común triunfan (para algunos) pero dudo que cada día siembren en su vida una semilla de emociones que aumente su inteligencia emocional.
Opino que no sólo los psicólogos o profesionales de esta materia deben saber sobre el comportamiento humano y por tanto sobre los sentimientos; nos viene bien a todos, ya que los años que vivamos, sean muchos o pocos, estaremos sometidos a miles de situaciones en las que tendremos emociones y sentimientos muy diferentes.
Daniel Goleman afirmaba que las habilidades de la inteligencia emocional son: conciencia de sí mismo, autorregulación, motivación, empatía y habilidades sociales. Llevemos la teoría a mi vida real. Recientemente he podido comprobar que dicha teoría es cierta ante la situación de un suspenso en Matemáticas, lo cual requiere una serie de emociones. Al saber la nota obtenida tanto en el primero como en el segundo examen de Matemáticas me sentí frustrada ya que era la primera vez que me ocurría algo así. Conseguí tranquilizarme sabiendo que tendré más oportunidades, decidí motivarme porque la nota del segundo examen era mucho mejor que la del primero, así que sé que puedo conseguir el aprobado marcando unos objetivos y con amor propio llegaré a conseguir el aprobado deseado. Empaticé con Inma, mi profesora de esta asignatura ya que incluso ella dice que no sabe qué hago en los exámenes, además sé que ella no tiene nada que ver en el suspenso y que la nota es determinada por mis fallos.
Por otra parte creo que las habilidades sociales las tengo muy desarrolladas a nivel de la amistad y la capacidad que tengo para entablar una conversación, habilidad que espero se vea reflejada en el futuro a nivel profesional con la elaboración de un curriculum por ejemplo.
Como conclusión diré que hay muchos tipos de inteligencia y que cada persona las desarrolla de una forma distinta, a su manera, esto es lo que realmente marca diferencias y hace que cada uno de nosotros seamos únicos. De todas ellas, algunas están ligadas a los genes, por lo tanto son hereditarias, como puede ser la capacidad de memoria, la rapidez para elaborar una respuesta ante un estímulo, el cálculo mental, etc… En cambio, la inteligencia emocional se debe a muchos factores y mi opinión es que espero que se valore como se merecen los sentimientos y las emociones, ya que al final son los que nos definen como persona y nos diferencian del resto. Vivir diferentes situaciones nos hace crecer y ser cada día un poquito más grandes.
Y para finalizar, le preguntaría a todos los que dicen que ser inteligentes es sólo aprobar un examen ¿Quién suspende es sólo por falta de estudio, no hay ninguna otra causa que pueda provocar un suspenso? Respóndeme tú mismo después de reflexionar, pues creo que todos en nuestra vida, unos antes y otros después, pasamos por este trance.